Blogia

literaturas86

A mis alumnos

A mis alumnos

Gracias por entrar a este espacio.

Atte

Profa. Angélica Juan Miguel

 

Los puentes de Madison

Los puentes de Madison

Mientras se dirige hacia una granja desconocida para preguntar una dirección, Robert Kincaid no sospecha que al final del camino lo espera una experiencia única, que marcará su vida para siempre. Acostumbrado a la vida trashumante de fotógrafo profesional, Robert, a sus cincuenta y dos años, es un hombre que sólo es feliz viajando por los lugares más exóticos del planeta. Esta vez, sin embargo, su trabajo lo lleva a Madison County, un tranquilo y apartado rincón de Iowa donde Francesca, dueña de una granja, vive una plácida madurez, añorando una Italia que dejó hace años para casarse con un soldado americano. La fuerte atracción que surge entre Robert y Francesca despierta en ellos ese tipo de emociones que se creen olvidadas, pero que habitan en cada uno de nosotros.

Catulo

Catulo

CARMEN V
Vivamos y amemos, oh Lesbia mía,
y démosles menos valor que a un as
a las voces de los viejos severos.
Los astros pueden morir y volver;
muerta nuestra breve luz, deberemos
dormir una última noche perpetua.
Dame mil besos, seguidos de un ciento;
luego otros mil, luego un segundo ciento;
luego otros mil seguidos, luego un ciento.
Después, hechos ya muchísimos miles,
revolvámoslos, para no saber
ni nosotros, ni el malvado que mira
acechante, cuántos besos nos dimos.

Don Álvaro o la fuerza del sino

D. ÁLVARO¡Leonor! (Pausa.) Fuerza bastante

hay para todo en mí... ¡Desventurado!
La conmoción conozco que te agita,
inocente Leonor. Dios no permita
que por debilidad en tal momento
sigas mis pasos, y mi esposa seas.
Renuncio a tu palabra y juramento;
hachas de muerte las nupciales teas
fueran para los dos... Si no me amas,
como te amo yo a ti... Si arrepentida...

DOÑA LEONORMi dulce esposo, con el alma y vida

es tuya tu Leonor; mi dicha fundo
en seguirte hasta el fin del ancho mundo.
Vamos, resuelta estoy, fijé mi suerte;
separarnos podrá sólo la muerte.